A ratitos se me saltan los ojos de las cuencas
aguanto el aire para contener todas las palabras
que me sobran, que me faltan.
El equilibrio entre deshacerse tantas veces
que duele verse fragmentada
como un espejo en el suelo
después de tanto enfado sin timón.
Se me rajan los costados al comer cristales,
defraudada, me palpo las costillas
y no tengo sangre en las yemas.
Demasiado todo para nada,
demasiada calma en mi yo huracanado,
sin odio, sin ira, sólo furia descontrolada.
Me mienten las tiritas que cubren mis agujeros.
Me domina el miedo a levantarlas,
no soporto el tacto de las heridas
ni el olor a podredumbre.
Solo arrancarse cicatrices una y otra vez
para lucir una piel nueva, tersa,
un maquillaje pueril
que acorrala los sentimientos
en una mano.
Mar.
Mar de lunas nuevas,
de miradas encalladas,
de un suelo arcilloso y seco
que marca las raices de mis pasos.
Fuera seguirá siendo un nuevo día.
Laura Mequinenza
El otro lado de mi, mi blog apócrifo, aveces fantástico e irreal, aveces demasiado apegado a la tierra, a las costumbres, al corazón, a todo de lo que quiero escapar.
domingo, 25 de marzo de 2012
viernes, 16 de marzo de 2012
Archivándote
Otra vez un cuarto perecedero
ya se distinguen sus comisuras
su sabor a fuera de temporada.
miro los rayos de luz que filtra la ventana
y te recuerdo, entre mis cosas, recostado,
iluminado entre naranjas y ocres,
pintado con partículas en el reflejo de mi espejo.
Archivándote.
Racaneando el momento de envolver, de guardar,
de rendirse, de empezar de nuevo,
el descoserse de las paredes,
dejando hilos sueltos en tantas esquinas.
Tiro de mi sonrisa que se atasca
en muecas estereotipadas
y me detengo en la doble ración que dispongo por las mañanas
aveces, incluso, cuando no estás.
Se me encharcan las palabras
al buscar ventajas de no despertar a tu lado.
Archivándote.
Me agarro los tobillos
para que no se me partan al caminar
entre los quicios de las puertas que me llevan
a amaneceres sin guión.
Levanto la vista y encuentro una galleta,
un pájaro gordinflón, unas cuantas letras garabateadas
y AMOR,
amor en grandes dósis,
creo que tengo desordenado por el suelo
y temo no saberlo rescatar todo a tiempo.
¿Y si me lo dejo aquí? Sin querer, perdido en un cajón
o bajo las baldosas o filtrado por las paredes
como esas humedades verdes
que se me meten en los ojos
y florecen azules, o transparentes
marcando miedos en mis costillas.
Archivándote.
Ropa, más ropa que se amontona,
mezclada con la tuya, esa que te quito,
esa que me quitas y pienso en la de sitios
que nos faltan por enjuagar de besos y deseo.
Un paraiso sin gastos pagados
que los pobres hasta tenemos
que subir andando al cielo
y nos cuesta caro.
Y te veo a través del objetivo, del derecho o del revés
estiro mi mano y no puedo sentir el roce de tu piel en tu imagen.
Araño y rasco como un animal encerrado
y veo la sangre brotar de mis yemas.
Temo verte finalmente en llavero
en imagen mutable y muda que puebla mi pantalla.
Archivándote.
Me abrazo a mi colcha que se desvanece
y se hace invisible y pesada. Siento su aspereza,
latigazos fríos en mi espalda que reclama dolorida
la pomada de tu abrazo, el bálsamo de tus caricias,
las sábanas se tiñen de marea
en la que me pierdo en la noche.
Varada en la cima de mis reflexiones
de un reloj que acelera el ritmo
segun se me acaban las fuerzas.
Afeitándome la desidia que me crece en piernas,
brazos, en la tripa, en el pecho, en la risa.
Me siento en cada oportunidad de verte
para almidonar en mi retina
todo el catálogo de tus estados de ánimo,
de las formas de darme un beso,
de las maneras en que me tocas,
me abrazas, me mimas, me miras,
de todas y cada una de tus sonrisas
o tus gestos.
Archivándote
Archivándote
Archivándote
Con la ansiedad de un corredor de fondo
que se va quedando atrás
pero no ha perdido la esperanza
aún de ganar.
ya se distinguen sus comisuras
su sabor a fuera de temporada.
miro los rayos de luz que filtra la ventana
y te recuerdo, entre mis cosas, recostado,
iluminado entre naranjas y ocres,
pintado con partículas en el reflejo de mi espejo.
Archivándote.
Racaneando el momento de envolver, de guardar,
de rendirse, de empezar de nuevo,
el descoserse de las paredes,
dejando hilos sueltos en tantas esquinas.
Tiro de mi sonrisa que se atasca
en muecas estereotipadas
y me detengo en la doble ración que dispongo por las mañanas
aveces, incluso, cuando no estás.
Se me encharcan las palabras
al buscar ventajas de no despertar a tu lado.
Archivándote.
Me agarro los tobillos
para que no se me partan al caminar
entre los quicios de las puertas que me llevan
a amaneceres sin guión.
Levanto la vista y encuentro una galleta,
un pájaro gordinflón, unas cuantas letras garabateadas
y AMOR,
amor en grandes dósis,
creo que tengo desordenado por el suelo
y temo no saberlo rescatar todo a tiempo.
¿Y si me lo dejo aquí? Sin querer, perdido en un cajón
o bajo las baldosas o filtrado por las paredes
como esas humedades verdes
que se me meten en los ojos
y florecen azules, o transparentes
marcando miedos en mis costillas.
Archivándote.
Ropa, más ropa que se amontona,
mezclada con la tuya, esa que te quito,
esa que me quitas y pienso en la de sitios
que nos faltan por enjuagar de besos y deseo.
Un paraiso sin gastos pagados
que los pobres hasta tenemos
que subir andando al cielo
y nos cuesta caro.
Y te veo a través del objetivo, del derecho o del revés
estiro mi mano y no puedo sentir el roce de tu piel en tu imagen.
Araño y rasco como un animal encerrado
y veo la sangre brotar de mis yemas.
Temo verte finalmente en llavero
en imagen mutable y muda que puebla mi pantalla.
Archivándote.
Me abrazo a mi colcha que se desvanece
y se hace invisible y pesada. Siento su aspereza,
latigazos fríos en mi espalda que reclama dolorida
la pomada de tu abrazo, el bálsamo de tus caricias,
las sábanas se tiñen de marea
en la que me pierdo en la noche.
Varada en la cima de mis reflexiones
de un reloj que acelera el ritmo
segun se me acaban las fuerzas.
Afeitándome la desidia que me crece en piernas,
brazos, en la tripa, en el pecho, en la risa.
Me siento en cada oportunidad de verte
para almidonar en mi retina
todo el catálogo de tus estados de ánimo,
de las formas de darme un beso,
de las maneras en que me tocas,
me abrazas, me mimas, me miras,
de todas y cada una de tus sonrisas
o tus gestos.
Archivándote
Archivándote
Archivándote
Con la ansiedad de un corredor de fondo
que se va quedando atrás
pero no ha perdido la esperanza
aún de ganar.
¿Qué será de nosotros cuando abandonemos el barco?
Siento miedo de que nos dejemos alguna fórmula milagrosa
en la habitación en la que a menudo siento que vivo contigo.
Siento miedo de que nos dejemos alguna fórmula milagrosa
en la habitación en la que a menudo siento que vivo contigo.
martes, 30 de agosto de 2011
Sálvate tú
Sálvate tú...
que yo hoy no tengo fuerza
he caido rendida
después de darme cuenta
que no soy tan fuerte
como aveces me creo
y me estoy haciendo ovillo
de tanto deshilacharme
y no encuentro las aceras
a las que poder abrazarme
para luego salir ahullando
para correr sin zapatos
para perder el tiempo
sin saber el camino de regreso
sabiendo que hoy no seré tu cíclope
sabiendo que hoy no temblaré
como una luna de agua
que pertenezco a esa clase de seres
que padecen bipolaridad crónica
y que según me cierro hacia adentro
mis pies se van hundiendo
perdiérdose
abandonados al tragar sin compasión
de los días que me atusa la marea.
Sálvate tú
que no quiero arrastrarte conmigo
en mi delirio advenedizo
donde se pierde el juicio
donde las entradas y salidas
se convierten en látigos de fuego
en callejones mortales
en la tortura de ver
lo que no quieres ver.
Que no quiero que veas
cómo la calabaza se convierte en carroza.
Vendido todo el minuto, el segundo
la centésima para entenderme
y aún asi las paredes me hacen rebotar
para darme cuenta que vivo en un espejismo
que al tratar de tocarlo con las manos
se desvanece y se convierte en arena.
Intentaré que las corrientes no me arrastren
no quiero llegar a la playa
pero tampoco perderme en alta mar
es paradógico pensar
que siempre nado en círculos
y no me atrevo a alejarme
más allá de la tercera boya.
Sálvate tú
Aún recuerdo aquel día, en el que casi muero ahogada,
cuando dejé de ver la playa y sólo veía la tercera boya.
Quizá, es que no oigo los gritos que me llaman desde la playa,
quizás nadie sale corriendo atemorizado de que no vuelva,
quizá la resaca es fuerte y por eso prefiero que los demás se salven,
que esta vez igual no encuentre el camino de vuelta.
cuando dejé de ver la playa y sólo veía la tercera boya.
Quizá, es que no oigo los gritos que me llaman desde la playa,
quizás nadie sale corriendo atemorizado de que no vuelva,
quizá la resaca es fuerte y por eso prefiero que los demás se salven,
que esta vez igual no encuentre el camino de vuelta.
lunes, 29 de agosto de 2011
Hacia adentro
Me refugio en las letras de nuevo
soy cíclica, como las mareas,
como las fases del sueño,
y otra vez me retuerzo
tiendo hacia mi centro
me busco
como si hubiera un sitio
donde realmente me encontrara
y tuviera sentido decir
ey aquí estoy
me he encontrado
aunque me siento otra vez perdida
sino seguramente
no me buscaría
no tiraría de mi hacia el centro
escurriendome del mundo
tirando de las puntas
para no ver a nadie
para que no me vean
esquivando el silencio
que me hace tirarme en picado
como un kamikace
sin paracaidas
y de nuevo a las páginas
a la sonrisa cómplice
que me hace quedarme dormida
pensando que es algo pasajero
por algo soy cíclica,
como las mareas,
como las fases del sueño,
y saldré hacia afuera
como un pollo
que picotea la cáscara que lo envuelve
y buscaré esa energía
que me hace seguir hacia adelante.
jueves, 14 de julio de 2011
A través del agua
Atravesando las paredes
con cada una de mis manos
se acaban los moldes
las esquinas
los límites.
Comienzo a tirar de la espiral
tú, yo, él, ella
y se enreda el sentido
de las palabras
que no pronuncio.
Paramos.
Realizo una trenza
todos en su sitio
volvemos a los moldes.
Deslizo mis manos
se sumergen
me dejo mojar
poco a poco
hasta zambullirme
entera.
Ahora
dejándome mecer por la corriente
nutrida por las aguas
todo vuelve a cobrar sentido.
Me siento llena de vida
en esta danza mística
mi piel muda
más allá de la desnudez
una nueva yo
dibuja una sonrisa en cada palabra.
Y eso que aún
la arena
cubre mis pies.
con cada una de mis manos
se acaban los moldes
las esquinas
los límites.
Comienzo a tirar de la espiral
tú, yo, él, ella
y se enreda el sentido
de las palabras
que no pronuncio.
Paramos.
Realizo una trenza
todos en su sitio
volvemos a los moldes.
Deslizo mis manos
se sumergen
me dejo mojar
poco a poco
hasta zambullirme
entera.
Ahora
dejándome mecer por la corriente
nutrida por las aguas
todo vuelve a cobrar sentido.
Me siento llena de vida
en esta danza mística
mi piel muda
más allá de la desnudez
una nueva yo
dibuja una sonrisa en cada palabra.
Y eso que aún
la arena
cubre mis pies.
martes, 5 de julio de 2011
No me importas
Láudano es el elixir que alimentan tus palabras
frágil te fragmentas en cada frase
que utilizas al avanzar
No te aprecio
Mirada desviada, simulas un loco
temperamento astillado
te encallas en cada derrota
No me importas
Risa edulcorada de mentiras
te engrandeces inventándote pasados
alzándote en el vacío
No te creo
Engreido parlante que dibujas un ego ficticio
que intentas medirte conmigo
buscando minar mi autoestima
No me impresionas
Hasta ahora soportaba tus estúpidas peroratas
pensando que no eras tan mala persona
sólo algo falto de confianza en ti mismo
No te aguanto
Has superado el límite de mi paciencia
No necesito tus fábulas edonistas
ni tus críticas destructivas.
No me busques.
Dedicada a ese tipo de personas que aprovechan que les das la mano
y un poco de confianza para cogerse el brazo e intentar destruir tu seguridad
para sentirse mejor consigo mismos sintiéndose mejores.
frágil te fragmentas en cada frase
que utilizas al avanzar
No te aprecio
Mirada desviada, simulas un loco
temperamento astillado
te encallas en cada derrota
No me importas
Risa edulcorada de mentiras
te engrandeces inventándote pasados
alzándote en el vacío
No te creo
Engreido parlante que dibujas un ego ficticio
que intentas medirte conmigo
buscando minar mi autoestima
No me impresionas
Hasta ahora soportaba tus estúpidas peroratas
pensando que no eras tan mala persona
sólo algo falto de confianza en ti mismo
No te aguanto
Has superado el límite de mi paciencia
No necesito tus fábulas edonistas
ni tus críticas destructivas.
No me busques.
Dedicada a ese tipo de personas que aprovechan que les das la mano
y un poco de confianza para cogerse el brazo e intentar destruir tu seguridad
para sentirse mejor consigo mismos sintiéndose mejores.
viernes, 1 de julio de 2011
El espejo
Ojos con ojos
nariz con nariz
mimetismo perfecto
labio con labio
en un frenético beso
mano con mano
seno con seno
es la postura del espejo
ombrigo con ombrigo
vello con vello
revueltas en un rítmico movimiento
otra vez labio con labio
en un mágico beso
marea de piernas entrecruzadas
es la mujer y su reflejo
es la postura del espejo.
nariz con nariz
mimetismo perfecto
labio con labio
en un frenético beso
mano con mano
seno con seno
es la postura del espejo
ombrigo con ombrigo
vello con vello
revueltas en un rítmico movimiento
otra vez labio con labio
en un mágico beso
marea de piernas entrecruzadas
es la mujer y su reflejo
es la postura del espejo.
domingo, 5 de junio de 2011
Odios los días como hoy
Odio los días en los que me atrapa mi casa y no soy capaz de salir, aunque haga sol, aunque odie estar entre estas cuatro paredes. Ni siquiera me apetece ver o hablar con nadie, pero a la vez sé que es la única forma de salir de esta espiral concéntrica que no me lleva a nada bueno, a ningun estado al que quisiera llegar.
Y me convierto en una pantalla plana que va absorviendo todo pensamiento, toda sensación, me convierte en un ser inerte que aún respira, y las horas de luz poco a poco van menguando hasta quedarme casi a oscuras. Y de vez en cuando me dejo vencer por el placer de escribir, de sentirme embriagada por sentimientos de otros días. Y hay una canción que me atemoriza estos días... una moñada de las que yo escucho, que ahora evito, que me hace pensar que las personas a las que más nos entregamos acaban desapareciendo de nuestras vidas "como si fuera un instinto", algo que está escrito en el código genético, y me invade una sensación de escalofrío, un miedo sordo que me enfosa nuevamente más, en esta desidia que se agranda más allá de lo razonable, más allá de lo recomendable.
Odio los días como hoy, en los que todo me parece escesivamente difícil, incluso hablarte, incluso avanzar, incluso respirar. Me pasaría el día durmiendo, me refugiaría eternamente en el mundo de los sueños donde todo parece más fácil y fluye con mayor naturalidad. En el fondo todo se reduce a eso, al constante fluir del que siempre hablo, necesito fluir y creo que esta casa me seca, me hace rozar contra el movimiento normal de mis aconteceres, me encalla en las orillas de las horas que pasan sin pausa ni retraso. Ahí está siempre el tiempo, incansable, imperecedero. Marcando las estrias de mis días...
Y sólo me faltaba esta música "onde stas onde estas" con esa voz agonizante de Nelly Furtado para sentirme aún más extraña en mi tristeza, como buscando algo, que no busco, como queriendo algo que no quiero.
Sólo me consuela saber, que ya he pasado más veces por este estado que me acongoja el pecho y apenas me deja respirar, y tal como me viene, de tal forma se va, y luego vuelve... Dicen que la luna está creciente... será que las mareas internas que me dominan están haciendo remolinos.
Y me convierto en una pantalla plana que va absorviendo todo pensamiento, toda sensación, me convierte en un ser inerte que aún respira, y las horas de luz poco a poco van menguando hasta quedarme casi a oscuras. Y de vez en cuando me dejo vencer por el placer de escribir, de sentirme embriagada por sentimientos de otros días. Y hay una canción que me atemoriza estos días... una moñada de las que yo escucho, que ahora evito, que me hace pensar que las personas a las que más nos entregamos acaban desapareciendo de nuestras vidas "como si fuera un instinto", algo que está escrito en el código genético, y me invade una sensación de escalofrío, un miedo sordo que me enfosa nuevamente más, en esta desidia que se agranda más allá de lo razonable, más allá de lo recomendable.
Odio los días como hoy, en los que todo me parece escesivamente difícil, incluso hablarte, incluso avanzar, incluso respirar. Me pasaría el día durmiendo, me refugiaría eternamente en el mundo de los sueños donde todo parece más fácil y fluye con mayor naturalidad. En el fondo todo se reduce a eso, al constante fluir del que siempre hablo, necesito fluir y creo que esta casa me seca, me hace rozar contra el movimiento normal de mis aconteceres, me encalla en las orillas de las horas que pasan sin pausa ni retraso. Ahí está siempre el tiempo, incansable, imperecedero. Marcando las estrias de mis días...
Y sólo me faltaba esta música "onde stas onde estas" con esa voz agonizante de Nelly Furtado para sentirme aún más extraña en mi tristeza, como buscando algo, que no busco, como queriendo algo que no quiero.
Sólo me consuela saber, que ya he pasado más veces por este estado que me acongoja el pecho y apenas me deja respirar, y tal como me viene, de tal forma se va, y luego vuelve... Dicen que la luna está creciente... será que las mareas internas que me dominan están haciendo remolinos.
sábado, 4 de junio de 2011
Pequeña dama escurridiza
domingo, 22 de mayo de 2011
La Otra

Hay dos caras
una, la que siempre veo
la que me hace identificarte
la que no permuta, invariable, plana,
inexpresiva en lo afectivo
vividora pasiva de los días.
Pero existe otra, la otra,
que aparece a veces, que transforma los rasgos,
que te envilece y te convierte en frágil
en humano, te enfatiza los rasgos de niña
supura la dulzura en las comisuras
transforma el rostro
ya no es igual.
Barajas el azar de la metamorfosis
esa persona no es la misma
la piel se vuelve permeable
los ojos se enternecen
y aparece la inocencia perdida
el origen de todo
y la atracción actúa.
La atmósfera se llena de partículas
que te van acercando a la otra
la que sólo a veces aparece
el corazón responde a ese impulso de atracción
es como si su boca se convirtiera
en el epicentro de tu cosmos
y la sangre te llamara
se convirtiera en torrente
lava arrastrando todo raciocinio
espontánea ebriedad incontrolable.
La otra cara
que a medida que la observas
nada se parece a la anterior
sabes que es la misma persona
lo sabes, pero por instantes lo dudas
y observas cómo los gestos
se van integrando a la escena.
Tú me miras, me atraes,
me miras, me acerco,
(nunca pruebo a besar antes
de que aparezca la otra cara,
siempre espero, espero
esa mágica transformación)
me miras, te miro
me has reconocido
juntamos las bocas
y nos besamos.
Me pregunto si yo también tendré "otra cara"
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