Novedad

En algunas de las poesías, al final de la entrada encontrarás un reproductor en el que podrás oir la poesía recitada por mi.

También puedes ir al menú "Etiquetas" y seleccionar allí "Audios" y te devolverá todas las entradas que contienen el reproductor.

Ando trabajando para que esté disponible en todas las entradas. No obstante si tienes mucho interés en que alguna sea la próxima que puedas escuchar, puedes dejarlo escrito en comentarios.

Un saludo amores!

sábado, 13 de diciembre de 2014

Liar

Si me vas a mentir
hazlo
hazlo con descaro,
con alevosia, miénteme
pero no te arrepientas, hazlo, pero de veras,
compórtate como si la creyeras,
no, como no, créete la mentira, hazla verdad.

Que no exista nadie que sepa que es mentira,
borra el rastro, las huellas, comete el crimen perfecto.

Miénteme, como tú  sabes hacerlo
con esa perversidad inocente,
con esa mirada desafiante, del que se siente ofendido,
del que quieres creer, necesitas creer, y crees.

Cayendo en la tejida trampa de seda que se acomoda
según voy escuchando cómo formulas tus palabras.
Hipnóticas.
Falsas. Siempre falsas, pero tan tuyas, que parecen verdad.




jueves, 4 de diciembre de 2014

Aprincesada y pasada de moda

Te anuncio que las princesas están pasadas de moda,
pero yo sigo teniendo alma de chica dulce,
aprincesada, a la que le gusta que la mimen,
no con empalagosismos de manual,
pero si con caricias del que teme romper algo preciado,
pero si con besos que se estrellan
en el paradigma que para el tiempo,
pero si con sonrisas del que disfruta
sin esperar nada a cambio.

Te anuncio, que yo no vine al mundo
para hacer feliz a nadie
y que no tengo la responsabilidad moral
de tener que hacerlo, sin embargo
no me importaría embarcarme en proyectos,
en los que lo consiguiéramos de forma adyacente,
como consecuencia lateral.
Mientras dure, mientras nos valga,
sin culpabilidades una vez
que desaparezca la magia.

Te anuncio que hace mucho tiempo
que me desapunté del club de las guerras frías,
nunca sé cómo llegué a entrar en un lugar así,
pero sí sé que no pienso volver.
No echo de menos los juegos de egos,
y perdóname, si me cansan los tira y afloja.
Prefiero, otro tipo de juegos.

Te anuncio que no busco al padre de mis hijos
ni al ladrón que me robe el corazón una madrugada,
aunque tal vez fantasee con la piezza perfecta
que encumbre mi colección
y me arrincone tanto intelectual
como pasionalmente.
No creo en los reyes magos
pero, me lo pido este año como regalo de reyes.
Este año creo que he sido demasiado buena
y me lo merezco.

Te anuncio que la verdad,
está sobrevalorada, 
pero que aún así, soy defectuosa
y me hacen más mal las mentiras
que cualquiera de las fechorias.
Confío en la gente,
hasta que dejo de confiar.
No quiero lunas ni cielos,
no quiero promesas de reinos,
mi princesismo es romántico
y sólo añoro y deseo lo que acordamos,
lo que planificamos, lo que nos decimos.

Te anuncio desde ya,
que los cuentos siempre acababan mal,
pero alguien decidió cambiarlos
para vendernos un mundo de mentira.
Yo soy una ingenua que quiere seguir creyendo
en los mundos de mentira,
en los sueños de mentira,
en las promesas de mentira.

Y me resisto a creer, que no puedo ser
la protagonista de mi propio cuento.




domingo, 30 de noviembre de 2014

Plato caliente



Yo también querría que todo hubiera pasado de otra forma, que nunca hubiera tenido que irme, que nunca se rompiera nuestro universo felino, que arreglásemos todo conflicto en ese lugar donde sirven ese plato que tanto me gusta o haciéndote gala de uno de tus platos favoritos.


Al final fuimos los valientes que caen por el precipicio, yo también quería saltar, y no pudimos salvarnos.

El mundo no es para nadie, no te engañes. Yo también podría llorar todas mis derrotas, pero el mundo no es para nadie. Estamos hipotecados y hasta nuestros sueños, vienen de fábrica.

Yo, decidí no vender más veces mi alma, y aunque quisieras, no puedo sentirme culpable por ello.

Nunca volvimos a ser los mismos desde que dejamos de felicitarnos diariamente por estar juntos, porque dejamos de estar juntos, y no estábamos preparados para ello.


Siempre fui una soñadora suicida a la que no puedes enseñar un capote rojo, mi naturaleza me lanza contra él con una fiereza inexplicable.

No son mejores los días sin ti, no soy otra que ahora quiera otras cosas, soy la misma poeta incomprendida que morirá sola.

Aveces me tienta una vocecilla oscura en mi cabeza y me dice que mis castillos en el aire son locuras Quijotescas¿ Y si es verdad que soy un Don Quijote que lucha contra molinos? ¿ Y si no tiene cura mi locura? Créeme que mi peor enemigo soy yo misma, ya quisieran mis enemigas hacerme tanto destrozo como me hago yo: Lleno mi mundo de jirones, de pedazos rotos que luego no se cómo volver a juntar. Y cuando estoy apunto de rendirme, la luna me coge del lomo, como si fuera un gatito pequeño en las fauces de su madre y me enseña mi filosofia.

¡Ay! ¡Qué sencillo cuando lo veo todo desde fuera, ahí no tengo dudas ni flaquezas. Lo veo tan obvio, tan sencillo. Y sé que es precisamente ser yo misma, con mis ideas de hidalga colgada las que me hacen sentirme viva, las que me definen más allá de mis triunfos. No es orgullo terco, no.

Es la sensación de seguir adelante con el proyecto de mi misma, es ser la persona que soy y ser feliz. Tú no querrías que fuera otra tampoco, te enamoraste de mis alas violáceas, te gustaba tanto cómo las tendía al sol y la forma en la que la luz las proporcionaba ese color, esos brillos.

De noche, las acariciabas con cautela.

¿Cuántas veces estuvieron apunto de quebrarse, eh? Todas ellas, te alejaron más de mí que la propia distancia.

No, no soy animalillo que puedas encerrar por mucho tiempo. Necesito mis dosis de sol para poder existir. Y en el fondo sabes que nada es culpa de nadie, porque aprendimos que las cosas que hoy puedes reprocharme, eran las historias de otros, no éramos nosotros, nunca lo fuimos.

Y hoy leo tus letras, y sé que no esperas con el plato caliente a la chica que soy hoy, no, no me esperas a mi, esperas a la que un día tuvo que abandonar Madrid, dejar la azotea manchada de nosotros y que dejó de existir ese día.

Lo que quedó de ella en mí, para ti, no fue suficiente, no pudimos saltar el precipicio con mis alas secas. Sólo puedo volar con ellas, cuando lucen, y sabes que hace mucho que no lucían para nadie. Yo no puedo sentirme culpable por haberme ido, por dejar todo manchado y no recoger los pedazos. Me hubiera gustado que no fuera así. Yo también quería poderes infinitos y no haberme tenido que ir. Yo también nos echo de menos...


Pero ahora, ya es tarde para buscar culpables.


domingo, 5 de octubre de 2014

El cementerio de amor muerto III: Cementerio

Si no muero demasiado pronto
sé que moriré sola.
Soy una romántica extrabagante
enamorada del concepto del amor
una kamikace adicta
al vuelco emocionante
del salto al vacio.


Me siento una coleccionista inconformista
cada vez más obsesionada
con la piezza perfecta.


Hoy, se ha vuelto a romper,
como siempre me sucede,
después del insomnio adolescente
viene la gran caida,
el despegarse esa magia
que estaba cubriendo la piel
una vez que pierde su efecto.


Frío y vacío.


Silencio.


Mi cementerio está lleno
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto II: Tú, de mi colección de tús


Tú, de mi colección de tús.
Esos, a los que escribo constantemente.


Hoy, de golpe
aparecerás en mi vida, sin yo planearlo,
y una obsesión te llevará a buscarme,
a seducirme, a volverme loca,
y yo, una vez más, caeré en tus redes,
siempre es igual, me dejaré llevar,
despertarás en mi complicidad,
me encariñaré contigo,
me acostumbraré a ti,
me dirás que soy perfecta,
que nunca has conocido a nadie como yo,
te creeré, te creeré vehemente
con la fé del que quiere creer.


Creeré que estamos predestinados
que el entramado exotérico
ha tramado algo especial para nosotros.


Y el día menos pensado
una sombra funesta
acabará con alguno de nosotros
el amor penderá de uno de los dos.
Se acabará el misticismo, la magia,
los ojos brillantes...
y arañaré el pozo de los recuerdos
intentando encontrar
una cura misteriosa.


Nos alejaremos.
Nada volverá a ser como antes,
nunca igual.


Otro amor más
muerto para mi cementerio,
los tús de mi vida,
que se acumulan en mi garganta,
en mi cabeza.


Me asusta pensar
en que algún día pierda la fé
la fé de que existe un amor que no muera
que no irá a parar a mi cementerio
de amor muerto.

El cementerio de amor muerto I : Insomnio

A altas horas de la madrugada,
buscar a alguien que haga de salvavidas esta noche,
miro náufragos que posiblemente, aunque callados,
anden necesitando lo mismo.


Qué silenciosa es la noche
y lenta
cuando no hay nadie a quién llamar
nadie que te rescate
mirando la pantalla de un movil inerte
mirando el techo que cubre mi cama
mirando la luz azulada
que tiñe todo desde mi ventana.


Una noche más, que no puedo dormir.


A mi cabeza vienen tantos tús,
que no lo son tanto,
podría abrazarme esta noche
a cualquiera de ellos
y sentiría que llenan mi vacío.
Pero no lo harán,
sólo tal vez esta noche.


Mañana todo me sabrá a marchito.
El cariño usado de contrabando.
Adioses que parecen hasta luegos,
pero que son eternos.


Esta noche lloraré a todos mis muertos
caerán las cenizas sobre mí
y cada silencio será una losa en mi cabeza.
Mañana vendrán a mi cada uno de sus funerales
y otra vez vacio, más silencio, sigo sola.


La noche pesa sobre mi
mientras el tiempo parece no querer avanzar
mientras me empeño en fingir
que voy a dormir.


Catálogo de preguntas existenciales y suicidas
que no llevarán a ninguna parte
pero que acrecientan esta ansiedad
este esperar que algo suceda
algo mágico que me salvará de mi misma.


Vuelvo a los tús, a los milagros,
siempre a refugiarme en el papel
y sembraré un ejército de sueños nuevos,
un campo de poemas que tal vez,
nunca recitaré
y una melancolía
que invade todo mi cuarto.


No puedo dormir
no puedo
no consigo dormirme
ni salvarme
en esta noche
que parece no querer terminar.


martes, 2 de septiembre de 2014

Follarse a una misma

    - I -
     
Entonces sucedió
que no podía dejar
de follarme a mi misma
y de buscar un yo nuevo
cada vez que se me acababa el anterior.


Cada noche me transformaba
en la treinteañera de quince
y despertaba emborrachada
de versos que me devolvían a mi celda.


Pensé tantas veces en escapar del renglón
que incluso tejí recuerdos falsos
en los que vencía quimeras
que embalsamaban mis muertos.


Acercarse demasiado a las respuestas
se convirtió en mi deporte de riesgo favorito.


Nunca tuve demasiado apego
a los cuentos con finales felices
y desarrollé inmunidad crónica
a las armas de destrucción masiva.


Al principio lloraba al comenzar capítulos.
Después desarrollé
un síndrome de estocolmo compulsivo
que me empujaba al descariño progresivo.


La decadencia se apoderó de mi
como una diabetes de una bulímica.


Los martes(antes miércoles) como oasis
fueron el salvavidas que vuela circular
antes de caer sobre el cuerpo cansado.


Peligrando el boceto que daría forma
a la enredadera de mi vida
salvaguardé las historias
en pequeñas metáforas mal encriptadas.


Temiendo quizás perder demasiado pronto
los recuerdos que algun día olvidaría
que algún día querría recordar.
Pasaporte efímero a una inmortalidad de pega.




    - II -
     
Nadie sabrá de nosotros
los padres insumisos
de una generación
que se consume a si misma.


Creyendo que decidimos
mientras tiramos unos dados
que no mueven nuestras fichas.


Seremos el fracaso de nuestra especie
convencidos de nuestros ahoras.
Renunciar, como hábito burgués,
asumir, como gesto incosciente.


Nadie sabrá de nosotros,
nosotros que vivimos en la generación
más documentada de la historia
y nadie sabrá nada de nosotros.




    - III -


Me fuí, como siempre.
Siempre abandonando todos los escenarios
dejando silencios en mis cuentas pendientes.
Apelando a mi naturaleza circular
que me haría volver, algún día.


Cuando ya no escueza
cuando nada importe
cuando ya todo sea inevitable.


Huir de los futuribles
como defensa personal.
Una vez lejos, nadie inventará
un final de mentira.


Sólo hace falta esperar
a que las piezas vayan ocupando
el lugar adecuado.


Para entonces, mi piel
ya habrá caido
y podrá devorar fantasmas
y aliñarlos con la melodía
de los que siempre sienten envidia,
así ganen, así pierdan.


Y continuar, al fin y al cabo para eso estamos
hasta que no suene el silbato final
una debe seguir corriendo.




    - IV -


El perdón de los perdones
a ti misma, / por ser tú, / por seguir siéndolo,
por no dejar de serlo.


Perdonada.




    - V -


Y todas mis penas
vestían de largo,
las encerré en fiestas aburridas
a las que no pensaba acudir.


Las traicioné con penas de mentira
que vestían de alcohol,
estupideces adolescentes
que me entretenían los días.




    - VI -


Apareciste tú, tú, tú y tú también.
Y cuando creía que no habría más
siempre aparecía un nuevo tú.
Y me acostumbré.


Todos necesarios,
en la cronología taxidérmica
de mis decisiones decisivas.


Fluir cuesta menos,
cuando una fé enfermiza
te guía en una senda oscura.
Algunos lo llamarán destino,
otros, cosas peores.

lunes, 4 de agosto de 2014

Y Madrid me dijo: Vuela




                     -    I    -



Llegué y Madrid no era la misma.
Una pesadez se posó sobre mi cuerpo
y me costaba respirar.
Tal vez los universos paralelos
me estaban invitando a marcharme
siempre dije que aquí
se había acabado una etapa
y que debería seguir en otra parte.



Madrid se mostraba ante mi
esta vez vacía
y difícil,
como una yegua salvaje
que no quisiera ser montada.



Sus calles olían distinto
pero la misma sensación de siempre
de sentirme en casa,
siempre me siento en casa
cuando me sumerjo en el centro
de forma anónima.
Me encanta la soledad
de mi paseo, perdida,
deambular sin sentido,
libre, sin esperar ver a nadie conocido.



Incluso la improbabilidad
hace mucho más felices
las casualidades de los encuentros fortuitos.






                    -   II    -



Estaba en casa, eso era seguro,
pero una fuerza invisible
renegaba de mi.
Como el ave que empuja a sus polluelos
al vacío.

- Vuela -

Sentía que me estaba invitando a volar,
de nuevo.

- No te encariñes
  Las alas no son para quien se encariña
  y echa raices. -

De todas formas
hacía tiempo
que no tenía raices en ningun sitio.

Y Madrid ya no era
uno de mis próximos destinos.
Pero sentirme así, distinta
me perturbaba.





                   -   III    -


Me sumergí en el metro.
El metro siempre me había mecido en su seno.
Me dieron ganas
de pasarme todo el día
subterráneamente
apegada al cordón umbilical
que aún nos unía.

Sola,
mecida en el asiento
que me permitía recostar la cabeza
mientras,
mis ojos me mostraban
la silueta de mi cuerpo sin cabeza,
presa fácil de cualquier selfie instantáneo
de los nuevos alienadores.

Quien habló de le holocaustro zombie
creo que nunca imaginó
que ya lo vivíamos.
Los zombies se alimentan
del cerebro alienado de otro
que como él
dispara me gustas como recompensa.

Todos nos vamos infectando
de esta enfermedad
que nos atrofia social y motivacionalmente.

Mientras pensaba esto
llegué a mi destino
lugar que alguna vez fue uno de mis dos grandes hogares
los cuales até a mi como apellidos.



La 13:47 y 31ºC, Agosto, Madrid.
Y no hacía calor.
Igual estaba muerta también,
era otro zombie
que observaba todo desde el papel de cuadrícula
que me hacía sentirme acompañada.

Hacía millones de años
que había sustituido el diario
por pensamientos desordenados
y emociones encapsuladas
que algunos
(y yo misma aveces)
llamaban poesía.




                    -   IV    -



Me fascina como los barrios perduran
cuando mutan sus gentes.
Yo era una antigua inquilina
de las plazas que ofrecían ropas en mantas,
de las paradas de autobuses y farolas
empapeladas de anuncios
que apenas vería nadie
antes de su limpia,
de la mezcla de acentos
de una lengua parecida.

Sentía algo interno
que me unía a esta ciudad
más allá del convencionalismo.
Algo místico.
La confluencia
de todo lo que en ella pasaba
de lo que me arrastraba
en una u otra dirección.

Me sentía más yo
aunque me invitara
a seguir mi camino.

Mi romanticismo,
que me dibujaba destinos caprichosos
que me colocaba personajes que me invitaban
a probar mundos nuevos y excitantes
los cuales ingería con un hambre desmedida,
me decía
que existían otras ciudades
que me harían sentir en casa
que me secarían las alas
para continuar mi vuelo
que aún quedaba mucho de mi andanza,
personajes nuevos descubriéndome
los placeres que el mundo
había dejado encriptados para mi.

Puto romanticismo sin sentido.



                    -   V    -



35º y seguía sin tenercalor
puede que el termómetro estuviera estropeado.
la temperatura era tan distinta
y el agua....

Me detuve a observar
la estampa de mi cuerpo sin cabeza
que anotaba frases en un cuaderno.
Ahora, la sombra dibujaba en el asfalto mi pelo
que se mecía suavemente.
Miraba mis rizos como ajenos
como si pertenecieran a otra muchacha.
Una muchacha que me atraía.

Había pasado dos años de prestado
y estaba empezando a olvidar
quién era yo,
debía dejar esa etapa atrás
y zambullirme de nuevo
convertirme en piraña sedienta de vida. 

Llevaba días pensando
en cortarme el cabello
pero ese momento
el pelo ondeando
meciéndose de un lado a otro
se me antojó una señal
y temí acabar como sansón.



                    -   VI    -



Me enamora el pensamiento exotérico
que a muchos les hace verme como loca.
Probablemente
son pequeñas superticiones  aleatorias
movidas por la teoría del Kaos.

Pero en mi caso,
son experiencias
que llenan de motivación mis actos.

Fluir.
Siempre con la teoría del fluir.

Había abandonado
casi toda atadura
o sensación de pertenencia
voluntariamente.

Y aún así
me dolían aveces
algunas costras
de las heridas del proceso.

Cada vez me quedaban menos.

Madrid era esa segunda piel
de la que era difícil renunciar,
con ese "Vuelvo a tí"
repiqueando en mi cabeza.

Los lunes de agosto
puede que tengan también
una configuración astrológia
que me hagan cambiar.

Otra influencia más,
como mi condición lunática,
como mi apego a los círculos
o mi devoción por los azules.

Hubo un tiempo
en el que me tropezaba
cada 9 de Diciembre.

Lunes, Luna, Lunática,
en el fondo
trazar un mapa de uno mismo
no es más que un compendio
de pequeñas locuras.















domingo, 27 de julio de 2014

Completa desconocida

Escrito el 09 de Abril del 2010
"Dedicado a la chica de morado que se sentaba ese día junto a mi
en el metro"

Y pareces tan frágil y delicada
Pensara que tal vez te vas a romper.
Cuando he llegado al andén
he notado un brillo en tus ojos
andabas como perdida
como buscando abrigo en ti misma.


Y me he sentado
como siempre hago
cuando espero al metro.
Y has venido a sentarte a mi lado.


Agazapada en tus rodillas, me miras
y parece que fueras a llorar.
¿Por qué en todo este andén
lleno de gente
capto una extraña complicidad en tí,
absoluta desconocida
vestida de morado
de pelo corto
y ojos llorosos?


Evito mirarte
porque me desprendes mucha ternura
pareciera que pidieras un abrazo a gritos.


Mientras escribo estas líneas
te alejas
para buscar intimidad
para hablar por teléfono.
Y mientras lo haces
llega el tren.


Y perdida entre el tumulto
a lo lejos
acierto a adivinar
un adios.


Adios


Espero que esa llamada
te devuelva la sonrisa
esa que jamás podré contemplar
pero que me has hecho imaginar.


Adios
completa desconocida.

" Hoy he recuperado este texto, me produce una sensación de insensibilización
pensar que en las grandes ciudades nos cuesta comportarnos como personas. 

Hoy pienso que por qué no hablé con esa chica, 
quizás si necesitaba ese abrazo. "





martes, 10 de junio de 2014

Pez

Hoy es una vez más
un lugar donde dejar caer mis dedos
delante de la pantalla
mientras una melodia que
me recuerda al azul
se mece en mi oidos.

Me gusta coleccionar melodias.
Una de mis drogas particulares.
Mientras invento
una forma más
de salir de este mundo
mientras se forman
otros
que son menos ostentosos.

Esta noche me sobra todo el mundo
y las paredes
necesito ser pez que atraviese las dimensiones
agua,sólido, aire, aire
música, nota
pez

Convertirme en bucle,
recogimiento
a mi naturaleza cíclica
que me empuja a los círculos.